At last! My semester is over!!!! This is the official “End of semester” picture :D
Si, lo confiezo. Siempre me pasa.
in the street………milan (by Sanzen)
Picture: Quirky China News / Rex Features (via Pictures of the day: 22 April 2013 - Telegraph)

Ella (Gomer) una hermosa jovencita que aprendió a ganarse unas cuantas monedas comportándose veleidosamente y hacer uso de la coquetería cuando estaba frente a un posible cliente, sabía de sobra que al corazón de los hombres no sólo se llegaba por medio de la comida, ella podría obtener lo que quería de ellos si tan solo usaba bien sus encantos , y en efecto lo hizo, llegando a acostarse con los hombres más acaudalados y comprarse todo lo que era deslumbrante a sus ojos, ya no le importaba su matrimonio, su esposo ni sus tres hijos, era su forma de encontrar diversión y olvidar la pobreza en la cual creció.
Él (Oseas) un siervo de Dios, dedicado además de sus quehaceres habituales a la oración y la intercesión por el pueblo de Dios. Amaba a Dios y lo iba a demostrar, Dios le había dicho que tomara como esposa a Gomer, lo hizo, y llegó a amarla sin importarle su pasado.
Cesar Vidal en su libro ¨Lo-ruhama, No Compadecida¨ nos relata la historia del profeta Oseas basado en la experiencia del pueblo de Dios en épocas pasadas, o tal vez no tan pasadas, una historia que se desarrolló en otro contexto pero no tan alejado de nuestra realidad actual
Uno de los sentimientos más profundos en el ser humano es el amor, y es lo que mantiene unido al matrimonio a pesar de las circunstancias, pero ¿Qué pasa cuando la infidelidad toma lugar al punto de ensombrecerlo todo? ¿Se podría perdonar a alguien que es infiel vez tras vez?
¨_ ¿Gomer? _preguntó Oseas mientras oraba en lo más profundo de su corazón porque aquella a la que había contemplado besándose con otro hombre no fuera su esposa.
La mujer se detuvo un instante y, al hacerlo, Oseas sintió que se le paralizaba el corazón. Luego se giró sobre sí misma preguntándose a quién correspondía aquella voz demasiado ahogada como para poder reconocerla.
_Gomer… _dijo Oseas con un hilo de voz.
_¿Qué estás haciendo aquí? _interrogó la mujer con un tono áspero, molesto, irritado incluso.
_Quise… quise saber si era… si era cierto…
_Si era cierto ¿Qué, Oseas? ¿Qué?
El marido no respondió. La reacción de su esposa lo abrumaba. Lo aplastaba, casi lo maniataba. ¿Cómo era posible que, habiendo sido descubierta, tuviera el descaro de enfrentarse con él? Pero ¿Qué había sucedido con ella? ¿De qué poderoso hechizo había caído presa?
_Gomer _ acertó a decir tras tragar saliva _ Deja… deja todo esto. Vuélvete a casa. Los niños…
_ Los niños… ¡ja! _ Le interrumpió la mujer al mismo tiempo que se daba una sonora palmada en el muslo_ ¿Qué pasa con los niños? ¿Acaso no puedes con esas tres criaturas?
Oseas bajó la cabeza avergonzada. Su mujer había alzado la voz, al pronunciar las últimas tres frases, y temía que en esos momentos todos los clientes que había en el comercio los estuvieran mirando.
_Por favor _musitó Oseas_ No grites. Volvamos a casa y…
_No pienso regresar a casa _dijo Gomer con una resolución que a ella misma sorprendió.
_¿Cómo… cómo…?
_ Me has oído perfectamente _ respondió la mujer que sentía en su ser una fuerza extraordinaria….¨